TU ALIANZA NUESTRA MISIÓN

La Iglesia que nos llama constantemente a una nueva evangelización nos pide poner gestos concretos que manifiesten la unción que hemos recibido. Los tiempos nos urgen. No tenemos derecho a quedarnos acariciándonos el alma. A quedarnos encerrados en nuestra cosita... chiquitita. No tenemos derecho a estar tranquilos y a querernos a nosotros mismos… Tenemos que salir a hablarle a esta gente de la ciudad a quien vimos en los balcones. Tenemos que salir de nuestra cáscara y decirles que Jesús vive, y que Jesús vive para él, para ella, y decírselo con alegría... aunque uno a veces parezca un poco loco.

Cúanta gente nos espera... ¿Y nosotros nos vamos a quedar en casa? ¿Nos vamos a quedar en la parroquia, encerrados? ¿Nos vamos a quedar en el chimenterío parroquial, o del colegio, en las internas eclesiales? ¡Cuando toda esta gente nos está esperando! ¡La gente de nuestra ciudad! Una ciudad que tiene reservas religiosas, que tiene reservas culturales, una ciudad preciosa, hermosa, pero que está muy tentada por Satanás. No podemos quedarnos nosotros solos, no podemos quedarnos aislados en la parroquia y en el colegio.

La Semana Santa se nos presenta como una nueva oportunidad para desinstalar un modelo cerrado de experiencia evangelizadora que se reduce a “más de lo mismo” para instalar la Iglesia que es de “puertas abiertas” no porque sólo las abre para recibir sino que las tiene abiertas para salir y celebrar, ayudando a aquellos que no se acercan.

Card. Jorge Mario Bergoglio, ahora Papa Francisco

 

Cuando en la Conferencia 2014 se percibió lo “misionero“ como una de las corrientes de vida de Schoenstatt con mayor impacto a nivel mundial y este descubrimiento provocó asombro y alegría, y cuando un año después (2010) se estableció el tercer año del trieno como “Año de la corriente misionera“, nadie podía ni imaginar que la Iglesia declararía ese mismo año como “Año de la fe“ al servicio de la nueva evangelización.

Desde la experiencia de fe de Schoenstatt (profundizada y vivificada en los dos primeros años del trienio) y movido por la alegría en la configuración simultánea de proyectos apostólicos de la cultura de Alianza, del don de la Alianza de la Familia de Schoenstatt a nivel mundial para la renovación de la Alianza de Amor el 18 de octubre de 2014, el Movimiento de Schoenstatt se sabe llamado y capacitado para el paso misionero, para llevar el carisma del Padre Kentenich a nuestro tiempo en el actuar concreto a partir de la fuerza plasmadora de la Alianza de Amor.

Porque la Iglesia y el mundo preguntan: Schoenstatt, ¿Qué haces? ¿Qué haces para nosotros? La cultura de Alianza es la respuesta de Schoenstatt a esta pregunta. A lo largo de casi 100 años han surgido en el Movimiento de Schoenstatt y en su entorno numerosas iniciativas apostólicas de carácter misionero, pedagógico, pastoral, social y político. Se trata siempre de configurar el mundo a partir de la Alianza de Amor, una cultura de Alianza en todos los ámbitos de la vida, llevada por hijos misioneros de la Alianza de Amor, cuyos corazones arden por los hombres.

Un canto de la época de la fundación de Schoenstatt en Paraguay dice así: La esencia del amor consiste en dar la vida para la misión. El amor auténtico exige hechos, dice el Padre Kentenich. En la historia de la Iglesia, lo que ha transformado las bienaventuranzas en realidades han sido las obras de amor al prójimo, las obras de justicia social y de la opción por los pobres y marginados. La “historia social de la Iglesia“, en palabras de un conocido jesuita de la actualidad, consiste en la realidad y credibilidad del sermón de la montaña encarnado, hecho real y creíble en la configuración de cada una de las culturas en las que se mueve la Iglesia y toda irrupción carismática eclesial.

En el Año de la corriente misionera, quizá deberíamos leer de nuevo la frase del Acta de Fundación (la Carta Magna del Santuario original): Probadme primero que me amáis realmente. El amor hecho vida real y auténtica demuestra la fuerza y el significado universal de la Alianza de Amor, la protege frente a los intentos de reducirla a conceptos ideológicos y de girar de forma autosuficiente en torno a la propia perfección. Esto es lo que movió al Padre Kentenich: no sólo una visión de Schoenstatt, sino construir una obra de Schoenstatt.

Tu Alianza, nuestra misión: este lema preside el tiempo de gracias del jubileo y especialmente el Año de la corriente misionera. María educa misioneros en su familia de misioneros. Desde su peregrinación misionera a su prima Isabel, Ella sigue peregrinando y misionando y nos muestra cómo hemos de actuar misioneramente: con la actitud de peregrinos y en la fuerza del Espíritu Santo. Su peregrinación a Isabel estuvo marcada por el servicio y llenó a Isabel del Espíritu Santo. Como su Familia peregrina y misionera, nosotros nos sentimos llamados a peregrinar hoy hasta Isabel, como Iglesia peregrina que trae la Noticia encarnada y hecha servicio.

Nuestro jubileo cobra todo su sentido en este momento histórico de la Iglesia... Ella nos prepara para celebrarlo sirviendo a la Iglesia en su vocación más radical, es decir, en anunciar el Evangelio vivo (Cristo en su Iglesia) y en ponerlo hoy al servicio de los hombres.

Siempre que rezamos la oración de peregrinación del 2014, nos preguntamos: ¿Qué paso misionero daré hoy? Con cada paso misionero en nuestra peregrinación, la Alianza de Amor que celebraremos el 2014 se hará más realidad.